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LACTANCIA NATURAL

Salud, amor, seguridad, cercania, entrega

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Mi mamá me Mima

9 de Junio, 2007, 16:43

Por @ 9 de Junio, 2007, 16:43 en crianza
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Mi peque está aprndiendo a leer. Esta es la frase que ya sabe leer y escribir....que recuerdos........

La mirada de la niña, desde Criar con el Corazón

6 de Noviembre, 2006, 9:55

Por @ 6 de Noviembre, 2006, 9:55 en crianza

Violeta, una mamá que habitualmente escribe en el foro de
Criar con el corazón , nos envía esta preciosa reflexión sobre los cambios de nuestros pequeños. Seguro que nos ayuda a comprenderlos mejor.
Gracias Violeta, es muy bonita.


La mirada de la niña. 
Bueno, hoy he estado pensando mucho sobre la etapa de los dos años porque Andrea lleva dos o tres días bastante al límite (rabietas, no sabe lo que quiere, llorona, triste, mimosa...). Como hace bastante que no la veía así, la verdad es que la he estado observando mucho y me ha hecho pensar.
Me doy cuenta de que Andrea está dejando de ser un bebé para convertirse en una niña. Por un lado desea ser mayor (y además es que no puede evitarlo, todos crecemos y el tiempo pasa, las experiencias se acumulan y los conflictos se superan, haciéndonos madurar queramos o no) y noto como le hace feliz sentirse cada día más despierta, más capaz, más conectada y abierta a un mundo que cada día se abre ante sus ojos.
En ese "sentirse mayor" también se encuentra un poco confundida, como si estrenara unos zapatos que no terminan de encajar bien: tiene errores de base, por ejemplo, piensa que ser mayor es no mostrarse débil, de modo que a veces se hace daño y lo niega, o se siente triste y en vez de mostrarlo hace una mueca (la risa del dolor).
Pero por otro lado, algo se pierde. Lo perdemos nosotros (de ahí también que yo me sienta a la vez contenta y triste por el bebé que se va y la niña que llega) y lo pierden ellos. En sus estados de ánimo, sus cambios de humor, su rabia infinita y su tristeza me doy cuenta de que está haciendo el duelo por aquellos aspectos de sí misma que se le van escapando de las manos: el bebé necesitado se va quedando atrás, para dejar paso a una niña-mariposa que también necesita pero lo hace de otro modo. ¿qué dejar atrás? ¿qué conservar? ¿qué me sirve y qué no?.. y la mayor de las preguntas ¿quién es Andrea, quién soy yo?
Ella tendrá que descubrir esto y muchas otras cosas, y lo tendrá que hacer en cierto sentido sola aunque de nuestra mano. De esa soledad también me doy cuenta. Mi hija está descubriendo, al crecer, una cierta soledad; esa que nos acompaña a todos durante toda la vida, la soledad del estar con nosotros mismos para darnos cuenta, para entender, para comprender y madurar. Un personaje de Juan José Millás dice en uno de sus libros que en un momento dado de su vida (precisamente cuando abandonó la cama de los padres) tuvo que hacerse cargo de su propio frío.
Quizá nosotros ya no nos acordamos de esos dos años, de ese momento en que dejamos de ser bebés para ser niños, pero seguro que todas podemos recordar el momento en que dejamos de ser niñas/os para ser mujercitas (u hombrecitos), o el momento en que dejamos de ser hombres y mujeres para convertirnos en hombres-padres y mujeres-mamás. Algo quedó atrás entonces, algo perdimos en la transformación pero todo ello nos hizo mejores. ¿No recordais ese sentimiento de nostalgia infinita por aquello que no volverá? ¿Nunca os habeis sentido solos y perdidos, sobrecogidos al experimentar nuevas experiencias? ¿Excitados y confusos al estrenar aspectos de uno mismo (el yo universitario, el yo trabajador, el yo novio/a )? ¿No habeis llorado nunca amargamente por aquello que fuimos y celebrado después aquello que somos?
En la vida todos caminamos con nuestros duelos a cuestas, es lo que nos hace personas y lo que nos permite, precisamente, conectar con los duelos de los demás y concretamente con los de nuestros hijos.
Intentemos conservar esos sentimientos porque ellos nos ayudarán a acompañar a nuestros hijos con el corazón en este gran cambio.
Desde mi experiencia siento una inmensa ternura por mi hija y no puedo evitar quererla más aún por todo lo que está viviendo... y porque sé que lo superará y que dentro de poco su apesadumbrado corazoncito se abrirá como una flor y volverá a sonreir con una nueva mirada. La mirada de la niña.

Un padre ejemplar

21 de Octubre, 2006, 22:18

Por @ 21 de Octubre, 2006, 22:18 en crianza

Esta es una historia de amor, del amor que un padre siente por su hijo , y de lo que ese amor le lleva a hacer. Todo un ejemplo para todos.

Texto y video   Hay que leer el texto y luego ver el video, Espero que les guste a todos.

Upa en kepina

15 de Septiembre, 2006, 0:56

Por @ 15 de Septiembre, 2006, 0:56 en crianza
Desde Argentina Mariana nos ha enviado este artículo sobre el uso de Kepinas tradicionales, desde aquí siempre hemos defendido el uso y disfrute de cualquier tipo de portabebés

Una manera amorosa, segura y muy anatómica, para llevar bebés.
Las kepinas o quepinas, son un cuadrado de tela de algodón, de 1,30 m de lado, que doblada en triángulo y atada al cuerpo de una manera particular, sirven para cargar bebés y niños de una manera segura y cómoda.
Llevar al bebé en una kepina es rememorar momentos de seguridad; es mecerse al ritmo de mamá sintiendo su corazón muy cerquita.
La columna de un bebé necesita por lo menos seis meses de desarrollo y fortalecimiento para sostener su cuerpito en posición de sentado. Con la kepina se puede respetar esta necesidad progresiva llevándolo durante los primeros meses acostado o semi-acostado. Además esta posición facilita el contacto visual que es muy importante en un recién nacido para fortalecer el vinculo.
El peso del bebé se reparte entre la articulación del hombro y la espalda, quedando libres los brazos de la mamá.
Los bebés y niños pequeños necesitan estar mucho a upa y en su tiempo de ser bebés es el momento, no les neguemos aquello que les da seguridad, sostén, cariño, cobijo, por miedo a malcriarlos, porque seguramente serán malcriados si esto les falta. La kepina es un elemento que nos facilita esto sin dañar nuestro cuerpo ni el de nuestro hijo invirtiendo poco dinero.

POSICIONES:

1) Recién nacido: contra el pecho o de abrazo; la cabeza descansa sobre la almohada mirándole a los ojos.
2) 2 meses: de frente; puede observar el ambiente que lo rodea, satisfaciendo su curiosidad.
3) 4 meses: a la cadera; cuando mantiene la cabeza el bebé esta sentado en una posición natural descansando sobre la cadera de quien lo cargue.
4) 6 meses en adelante: de costado; le permitirá ver lo mismo que su mamá, escuchar su voz y equilibrar el peso del bebé en la espalda de quien lo cargue.

El parto es Nuestro

6 de Julio, 2006, 18:40

Por @ 6 de Julio, 2006, 18:40 en crianza
El parto es nuestro es una asociación que reivindica un parto un poco menos instrumentalizado en España. Los protocolos en muchos hospitales y clínicas españolas son muy estrictos y hacen que el parto sea más parecido a una operación que a algo natural.

Los que hemos tenido la suerte de dar a luz en otro país, hemos comprobado las diferencias.....

Echad un vistacillo a
este video de Iciar Bollaín, muy descriptivo.....

Más información
El Parto es Nuertro

Más enlaces de interés

27 de Abril, 2006, 22:23

Por @ 27 de Abril, 2006, 22:23 en crianza

Esta vez el suplemento de salud de El mundo. elmundosalud

Echádle un vistazo al artículo de Irene.

Cuentos para niños

21 de Marzo, 2006, 9:47

Por @ 21 de Marzo, 2006, 9:47 en crianza

A los niños les encantan los cuentos, son felices cuando sus mamás y sus papás les cuentan historias cuyos protagonistas viven estupendas aventuras.

Existe en Internet una variedad de recursos para buscar de manera sencilla y rápida el material de lectura que mejor se ajuste a la edad y a los gustos e intereses de nuestros hijos. Por ejemplo, el portal Colorín Colorado es un servicio que ofrece información, actividades y asesoría sobre literatura infantil a padres de habla hispana.
Sin embargo, lo que más gusta a nuestros peques es que les contemos historias de cuando nosotros éramos pequeños, o que les contemos historias donde los protagonistas sean ellos.

Y....colorín colorete, por la chimenea ¡sale un cohete!

MOCHILA GEMELAR

15 de Marzo, 2006, 22:42

Por @ 15 de Marzo, 2006, 22:42 en crianza

Recién traida de Alemania, y única en España, ya está en la web de www.mamissetta.com una mochila gemelar, que permitirá a las mamás y papás de gemelos o mellizos librarse del gigantesco carrito de vez en cuando. Weego Twin es una novedosa mochila portabebés para gemelos que permite transportar a los dos bebés al mismo tiempo.

Muy cómoda para los pequeños y realmente práctica para los padres.

Puede ser usada desde el nacimiento, a partir de los dos kilos de peso, Hasta que los gemelos cumplen aproximadamente 6 meses.

Ambos bebés se encontrarán seguros, cómodos, en un lugar acogedor, y mantendran una posición correcta, ergonómica para sus piernecitas.

El precio son 129 €.

Mochila para gemelos en MaMiseTTa

TU HIJO ES BUENA PERSONA

22 de Enero, 2006, 22:36

Por @ 22 de Enero, 2006, 22:36 en crianza

Cuando una esposa afirma que su marido es muy bueno, probablemente es un hombre cariñoso, trabajador, paciente, amable... En cambio, si una madre exclama "mi hijo es muy bueno", casi siempre quiere decir que se pasa el día durmiendo, o mejor que "no hace más que comer y dormir" (a un marido que se comportase así le llamaríamos holgazán). Los nuevos padres oirán docenas de veces (y pronto repetirán) el chiste fácil: "¡Qué monos son... cuando duermen!"

Y así los estantes de las librerías, las páginas de las revistas, las ondas de la radio, se llenan de "problemas de la infancia": problemas de sueño, problemas de alimentación, problemas de conducta, problemas en la escuela, problemas con los hermanos... Se diría que cualquier cosa que haga un niño cuando está despierto ha de ser un problema.

Nadie nos dice que nuestros hijos, incluso despiertos (sobre todo despiertos), son gente maravillosa; y corremos el riesgo de olvidarlo. Aún peor, con frecuencia llamamos "problemas", precisamente, a sus virtudes.

 TU HIJO ES GENEROSO. Marta juega en la arena con su cubo verde, su pala roja y su caballito. Un niño un poco más pequeño se acerca vacilante, se sienta a su lado y, sin mediar palabra (no parece que sepa muchas) se apodera del caballito, momentáneamente desatendido. A los pocos minutos, Marta decide que en realidad el caballito es mucho más divertido que el cubo, y lo recupera de forma expeditiva. Ni corto ni perezoso, el otro niño se pone a jugar con el cubo y la pala. Marta le espía por el rabillo del ojo, y comienza a preguntarse si su decisión habrá sido la correcta. ¡El cubo parece ahora tan divertido!  Tal vez la mamá de Marta piense que su hija "no sabe compartir". Pero recuerde que el caballito y el cubo son las más preciadas posesiones de Marta, digamos como para usted el coche. Y unos minutos son para ella una eternidad. Imagine ahora que baja usted de su coche, y un desconocido, sin mediar palabra, sube y se lo lleva. ¿Cuántos segundos tardaría usted en empezar a gritar y a llamar a la policía? Nuestros hijos, no le quepa duda, son mucho más generosos con sus cosas que nosotros con las nuestras.

 TU HIJO ES DESINTERESADO. Sergio acaba de mamar; no tiene frío, no tiene calor, no tiene sed, no le duele nada... pero sigue llorando. Y ahora, ¿qué más quiere?  La quiere a usted. No la quiere por la comida, ni por el calor, ni por el agua. La quiere por sí misma, como persona. ¿Preferiría acaso que su hijo la llamase sólo cuando necesitase algo, y luego "si te he visto no me acuerdo"? ¿Preferiría que su hijo la llamase sólo por interés?

El amor de un niño hacia sus padres es gratuito, incondicional, inquebrantable. No hace falta ganarlo, ni mantenerlo, ni merecerlo. No hay amor más puro. El doctor Bowlby, un eminente psiquiatra que estudió los problemas de los delincuentes juveniles y de los niños abandonados, observó que incluso los niños maltratados siguen queriendo a sus padres.

Un amor tan grande a veces nos asusta. Tememos involucrarnos. Nadie duda en acudir de inmediato cuando su hijo dice "hambre", "agua", "susto", "pupa"; pero a veces nos creemos en el derecho, incluso en la obligación, de hacer oídos sordos cuando sólo dice "mamá". Así, muchos niños se ven obligados a pedir cosas que no necesitan: infinitos vasos de agua, abrir la puerta, cerrar la puerta, bajar la persiana, subir la persiana, encender la luz, mirar debajo de la cama para comprobar que no hay ningún monstruo... Se ven obligados porque, si se limitan a decir la pura verdad: "papá, mamá, venid, os necesito", no vamos. ¿Quién le toma el pelo a quién?

 TU HIJO ES VALIENTE. Está usted haciendo unas gestiones en el banco y entra un individuo con un pasamontañas y una pistola. "¡Silencio! ¡Al suelo! ¡Las manos en la nuca!" Y usted, sin rechistar, se tira al suelo y se pone las manos en la nuca. ¿Cree que un niño de tres años lo haría? Ninguna amenaza, ninguna violencia, pueden obligar a un niño a hacer lo que no quiere. Y mucho menos a dejar de llorar cuando está llorando. Todo lo contrario, a cada nuevo grito, a cada bofetón, el niño llorará más fuerte.

Miles de niños reciben cada año palizas y malos tratos en nuestro país. "Lloraba y lloraba, no había manera de hacerlo callar" es una explicación frecuente en estos casos. Es la consecuencia trágica e inesperada de un comportamiento normal: los niños no huyen cuando sus padres se enfadan, sino que se acercan más a ellos, les piden más brazos y más atención. Lo que hace que algunos padres se enfaden más todavía. Si que huyen los niños, en cambio, de un desconocido que les amenaza.

Los animales no se enfadan con sus hijos, ni les riñen. Todos los motivos para gritarles: sacar malas notas, no recoger la habitación, ensuciar las paredes, romper un cristal, decir mentiras... son exclusivos de nuestra especie, de nuestra civilización. Hace sólo 10.000 años había muy pocas posibilidades de reñir a los hijos. Por eso, en la naturaleza, los padres sólo gritan a sus hijos para advertirles de que hay un peligro. Y por eso la conducta instintiva e inmediata de los niños es correr hacia el padre o la madre que gritan, buscar refugio en sus brazos, con tanta mayor intensidad cuanto más enfadados están los progenitores.

 TU HIJO SABE PERDONAR. Silvia ha tenido una rabieta impresionante. No se quería bañar. Luchaba, se revolvía, era imposible sacarle el jersey por la cabeza (¿por qué harán esos cuellos tan estrechos?). Finalmente, su madre la deja por imposible. Ya la bañaremos mañana, que mi marido vuelve antes a casa; a ver si entre los dos... Tan pronto como desaparece la amenaza del baño, tras sorber los últimos mocos y dar unos hipidos en brazos de mamá, Silvia está como nueva. Salta, corre, ríe, parece incluso que se esfuerce por caer simpática. El cambio es tan brusco que coge por sorpresa a su madre, que todavía estará enfadada durante unas horas. "¿Será posible?" "Mírala, no le pasa nada, era todo cuento". No, no era cuento. Silvia estaba mucho más enfadada que su madre; pero también sabe perdonar más rápidamente. Silvia no es rencorosa. Cuando Papá llegue a casa, ¿cuál de las dos se chivará? ("Mamá se ha estado portando mal..."). El perdón de los niños es amplio, profundo, inmediato, leal.

 TU HIJO SABE CEDER. Jordi duerme en la habitación que sus padres le han asignado, en la cama que sus padres le han comprado, con el pijama y las sábanas que sus padres han elegido. Se levanta cuando le llaman, se pone la ropa que le indican, desayuna lo que le dan (o no desayuna), se pone el abrigo, se deja abrochar y subir la capucha porque su madre tiene frío y se va al cole que sus padres han escogido, para llegar a la hora fijada por la dirección del centro. Una vez allí, escucha cuando le hablan, habla cuando le preguntan, sale al patio cuando le indican, dibuja cuando se lo ordenan, canta cuando hay que cantar. Cuando sea la hora (es decir, cuando la maestra le diga que ya es la hora) vendrán a recogerle, para comer algo que otros han comprado y cocinado, sentado en una silla que ya estaba allí antes de que él naciera. 

Por el camino, al pasar ante el quiosco, pide un "Tontanchante", "la tontería que se engancha y es un poco repugnante", y que todos los de su clase tienen ya. "Vamos, Jordi, que tenemos prisa. ¿No ves que eso es una birria?" "¡Yo quiero un Totanchante, yo quiero, yo quiero...!" Ya tenemos crisis. Mamá está confusa. Lo de menos son los 20 duros que cuesta la porquería ésta. Pero ya ha dicho que no. ¿No será malo dar marcha atrás? ¿Puede permitir que Jordi se salga con la suya? ¿No dicen todos los libros, todos los expertos, que es necesario mantener la disciplina, que los niños han de aprender a tolerar las frustraciones, que tenemos que ponerles límites para que no se sientan perdidos e infelices? Claro, claro, que no se salga siempre con la suya. Si le compra ese Tontachante, señora, su hijo comenzará una carrera criminal que le llevará al reformatorio, a la droga y al suicidio.

Seamos serios, por favor. Los niños viven en un mundo hecho por los adultos a la medida de los adultos. Pasamos el día y parte de la noche tomando decisiones por ellos, moldeando sus vidas, imponiéndoles nuestros criterios. Y a casi todo obedecen sin rechistar, con una sonrisa en los labios, sin ni siquiera plantearse si existen alternativas. Somos nosotros los que nos "salimos con la nuestra" cien veces al día, son ellos los que ceden. Tan acostumbrados estamos a su sumisión que nos sorprende, y a veces nos asusta, el más mínimo gesto de independencia. Salirse de vez en cuando con la suya no sólo no les va hacer ningún daño, sino que probablemente es una experiencia imprescindible para su desarrollo.

 TU HIJO ES SINCERO. ¡Cómo nos gustaría tener un hijo mentiroso! Que nunca dijera en público "¿Por qué esa señora es calva?" o ¿Por qué ese señor es negro?" Que contestase "Sí" cuando le preguntamos si quiere irse a la cama, en vez de contestar "Sí" a nuestra retórica pregunta "¿Pero tú crees que se pueden dejar todos los juguetes tirados de esta manera?"

Pero no lo tenemos. A los niños pequeños les gusta decir la verdad. Cuesta años quitarles ese "feo vicio". Y, entre tanto, en este mundo de engaño y disimulo, es fácil confundir su sinceridad con desafío o tozudez.

 TU HIJO ES BUEN HERMANO.  Imagínese que su esposa llega un día a casa con un guapo mozo, más joven que usted, y le dice: "Mira, Manolo, este es Luis, mi segundo marido. A partir de ahora viviremos los tres juntos, y seremos muy felices. Espero que sabrás compartir con él tu ordenador y tu máquina de afeitar. Como en la cama de matrimonio no cabemos los tres, tú, que eres el mayor, tendrás ahora una habitación para tí solito. Pero te seguiré queriendo igual". ¿No le parece que estaría "un poquito" celoso? Pues un niño depende de sus padres mucho más que un marido de su esposa, y por tanto la llegada de un competidor representa una amenaza mucho más grande. Amenaza que, aunque a veces abrazan tan fuerte a su hermanito que le dejan sin aire, hay que admitir que los niños se toman con notable ecuanimidad.  

 TU HIJO NO TIENE PREJUICIOS.  Observe a su hijo en el parque. ¿Alguna vez se ha negado a jugar con otro niño porque es negro, o chino, o gitano, o porque su ropa no es de marca o tiene un cochecito viejo y gastado? ¿Alguna vez le oyó decir "vienen en pateras y nos quitan los columpios a los españoles"? Tardaremos aún muchos años en enseñarles esas y otras lindezas.   

 TU HIJO ES COMPRENSIVO.  Conozco a una familia con varios hijos. El mayor sufre un retraso mental grave. No habla, no se mueve de su silla. Durante años, tuvo la desagradable costumbre de agarrar del pelo a todo aquél, niño o adulto, que se pusiera a su alcance, y estirar con fuerza. Era conmovedor ver a sus hermanitos, con apenas dos o tres años, quedar atrapados por el pelo, y sin gritar siquiera, con apenas un leve quejido, esperar pacientemente a que un adulto viniera a liberarlos. Una paciencia que no mostraban, ciertamente, con otros niños. Eran claramente capaces de entender que su hermano no era responsable de sus actos.

Si se fija, observará estas y muchas otras cualidades en sus hijos. Esfuércese en descubrirlas, anótelas si es preciso, coméntelas con otros familiares, recuérdeselas a su hijo dentro de unos años ("De pequeño eras tan madrugador, siempre te despertabas antes de las seis...") La educación no consiste en corregir vicios, sino en desarrollar virtudes. En potenciarlas con nuestro reconocimiento y con nuestro ejemplo.

LA SEMILLA DEL BIEN. Observando el comportamiento de niños de uno a tres años en una guardería, unos psicólogos pudieron comprobar que, cuando uno lloraba, los otros espontáneamente acudían a consolarle. Pero aquellos niños que habían sufrido palizas y malos tratos hacían todo lo contrario: reñían y golpeaban al que lloraba. A tan temprana edad, los niños maltratados se peleaban el doble que los otros, y agredían a otros niños sin motivo ni provocación aparente, una violencia gratuita que nunca se observaba en niños criados con cariño.

Oirá decir que la delincuencia juvenil o la violencia en las escuelas nacen de la "falta de disciplina", que se hubieran evitado con "una bofetada a tiempo". Eso son tonterías. El problema no es falta de disciplina, sino de cariño y atención, y no hay ningún tiempo "adecuado" para una bofetada. Ofrézcale a su hijo un abrazo a tiempo. Miles de ellos. Es lo que de verdad necesita.

PORTABEBÉS, Una solución en la ciudad

18 de Enero, 2006, 16:23

Por @ 18 de Enero, 2006, 16:23 en crianza

Llevar a tu bebé es práctico: no hay necesidad de ir a todas partes con el carrito. Resulta especialmente cómodo en los lugares donde hay mucha gente, para subir y bajar escaleras y en los estrechos pasillos de los supermercados.

  Llevar a tu bebé ayuda a su desarrollo físico: los niños que son cargados desarrollan más rápidamente su equilibrio y aprenden a regular mejor sus respuestas físicas.

  Los bebés cargados son más felices y tranquilos: en las culturas tradicionales donde los niños son cargados la mayor parte del día, suelen llorar muy poco. En estas culturas los bebés NO PADECEN CÓLICOS. Llorar es estresante y fatigante tanto para los padres como para les niños.

  Cargar al bebé es una opción saludable para los padres: caminar es un excelente ejercicio, y también ellos tienen derecho a sentir algo parecido a lo que siente la mamá durante el embarazo.

  A los niños más grandes les encanta la seguridad que les brinda ser cargados por sus padres. Sus pequeñas piernas se cansan de caminar mucho más rápidamente que las de los adultos, y al ser cargados se encuentran a una altura más apropiada que la del coche.

  El llevar al bebé ayuda a los padres y al bebé a comunicarse mejor: los padres que cargan a sus hijos pueden interpretar más eficazmente sus señales, y los bebés reconocen y se familiarizan más rápidamente con las expresiones faciales y las inflexiones de la voz de quien los carga.

  Los portabebés constituyen una vínculo de unión para los padres. Es una excelente manera de ayudar el bebé a conocer y a familiarizarse con las personas de su entorno.

Los bebés están totalmente seguros dentro del portabebés: la proximidad con el adulto que los carga impide cualquier acercamiento indeseado, y los niños se sienten en total seguridad de explorar el mundo a su propio ritmo.

  ¡Llevar a tu bebé es divertido! Es realmente una experiencia muy gratificante no hay nada mejor que mimar a nuestro bebé llevándolo bien pegadito a nosotros.

MÁS AMAR, MENOS LLORAR

28 de Diciembre, 2005, 17:33

Por @ 28 de Diciembre, 2005, 17:33 en crianza

Pero ¡que pesadilla el doctor Estivil!, ¡como se ha hecho tan famoso, él y sus métodos!.... y como todavía hoy, con toda la información a la que se puede acceder, las opiniones contrarias al método de pediatras, psicologos etc, incluso las declaraciones del mismo Doctor diciendo, "no, no, a mi nieto no le aplicaría el método..." Pues eso, todavía hoy, sigo oyendo a mis amigas decir eso de.. en cuanto tenga 6 meses empiezo con el Estivil.....

y me pregunto yo... si una de esas criaturas de 6 meses, llora hasta desgañitarse, llora hasta vomitar, llora sin parar, ¿mis amigas serán capaces de aplicarlo? porque claro una cosa es que la criatura llore un poquito, un minutito y se duerma, como me pasaba a mi con mi primera niña, que siempre ha sido una marmota, que en el tiempo de dejar lo que estaba haciendo y subir la escalera, el lloro ya habia terminado, y otra cosa es lo que hace mi segundo hijo, que parece que si no le cojes le va a dar algo, y que si alguna vez he tardado un poco en ir, jamás se ha callado, pobrecito, pues digo yo que cuando tenga 15 años no me llamará en mitad de la noche, ¡¡¡mamá, mamá!!!!

Y lo que no entiendo es porque el Estivil se ha hecho famoso y no se ha hecho famoso el libro "FELICES SUEÑOS, LA SOLUCIÓN SIN LÁGRIMAS" de la doctora Elisabeth Pantley.

Igual de efectivo y sin tener que dejar al niño desgañitarse.....

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